Mis cuatro (seis) monedas
No, no más, así no quiero seguir jugando. Nadie me dijo las reglas, nadie me advirtió antes de empezar. Me largo.
Al empezar se me lanzó una moneda y ya se sabía que la perdería y aún así me la lanzaste.
No sabia de lo que se trataba y empecé. Tomé la moneda, la primera moneda que veía y se suponía que era la más importante, la que marcaría todo el desarrollo del juego y entonces se me fue.
En ese momento como que no me importó, además ¿qué podía sentir? si apenas tenía 4 años cuando todo empezó.
Cada vez que cierro los ojos me veo corriendo junto a mi madre por la orilla de un riachuelo como escapando de algo o alguien. No quise percibir peligro alguno pero me daba pena verla a mi madre correr llorando y tratando de disimular cada que la miraba a la cara y ella miraba al cielo como pidiendo ayuda o respuestas, la verdad no se si alguna vez las encontró y quiero pensar que sí.
Ahora que pasó mucho tiempo se que no tengo nada que ver en la perdida de esa moneda, ya que fue marcada desde un principio para ser perdida.
Después de muchos años se me dio otra moneda pero tampoco se me dijo como utilizarla o que poderes tenia y a punta de entusiasmo entendí que era un talento pero ni bien lo supe se me terminó el tiempo y una vez más perdí.
Con esta moneda me sentí feliz y fue la que me trajo a esta ciudad pero las cosas no son como uno quiere que sea, las cosas son como son y punto.
Hasta ahora pienso en que si hubiera tenido un poquito mas de tiempo mi futuro hubiera sido otro, no se si bueno o malo pero al menos hubiera hecho lo que más quiero. En esto tuve la culpa por que no fui decidido, no me atreví y opte por el camino más corto y la que daba mejores resultado pero a costa de una gran porción de felicidad que justo ahora me hace falta.
Luego se me dio otra moneda y con esto ya eran tres las monedas recibidas y de las cuales dos ya las había perdido.
Fuiste testigo que esta moneda sí trate de jugarla bien, le puse como quien dice "alma, vida y corazón". Me pase días enteros (primero cinco y luego ocho) pensando y discerniendo de que era lo mejor.
Le puse toda la fe que pude, puse toda la carne en el asador y se me quemó todita.
Todo el tiempo que tuve la moneda siempre viví como quien dice "con las maletas listas" por que en algún momento tocaba la hora de la partida y estaba feliz esperando ese momento. Sería un viaje que cambiaría totalmente mi vida, era una nueva manera de vivir pero tampoco se dio. Así que una vez más a recoger lo retasos para poderme parchar y seguir adelante y así fue, seguí tirando pa' adelante.
Luego de poquito tiempo de haber perdido la tercera moneda se me dio otra, la cuarta pero esta la jugué muy mal, soy consciente que no supe jugarla.
El asunto fue que me encontraba aun destrozado por la perdida anterior que me deje llevar y simplemente la jugué.
En un momento creí sinceramente que estaba haciendo lo correcto pero estaba pasando por un mal momento, tenia el autoestima por los suelos así que me aferre con uñas y dientes a la decisión.
En pleno proceso de apuesta toque piso y me quise salir, dije "no puedo más, me largo" y así fue. Cerré los ojos y empece a caminar por el pasillo que se suponía que me llevaría a la calle pero alguien me toco el pecho y me dijo "despierta" y al abrir los ojos me vi sentado en la misma mesa, con los mismos jugadores, con el mismo dealer y en el mismo casino y ahí entendí que uno no puede salirse del juego, eso no está permitido pero sí te pueden sacar cuando quieran.
La cuarta moneda la quise jugar dos veces a sabiendas que no se podía y como no podía ser de otra manera, también perdí y de mala manera. Hice daño a una persona que no se lo merecía y me tuvo muchísima paciencia y hasta soporto por unos buenos años mis arranques de rabia hasta que la cansé y se me fue.
Al estar perdiendo la cuarta moneda con todo y trampa, gané, sí señores, gané dos moneditas muy lindas, preciosas y perfectas pero estas moneditas no pueden ser jugadas por que dentro de poquito se convierten en jugadores pero GANÉ que es lo más importante.
Ahora ya no puedo salirme del juego por más que quiera ya por que tengo que cuidar de mis moneditas, enseñarles, sí claro, enseñarles. Quizá no pueda enseñarles a ganar pero sí les puedo enseñar a NO perder que al fin de cuentas es como enseñarles a ganar.
Les tengo que enseñar por que camino NO tienen que ir que ya es mucho así ellos podrán elegir con más tranquilidad
1 Comments:
Ahhhh, que bonito texto, y si que entiendo qué monedas son esas y los tiempos en que las perdiste.
yop
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